29 de junio de 2007

Cambiemos de tercio

Permítanme pedirles perdón a mis tres lectores de este blog por las dos últimas entradas tan escatológicas... la verdad es que no parece esto algo serio, aunque nadie ha dicho que tenga que serlo.

Y es que de vez en cuando hay que decir alguna que otra tontería. ¿Saben? Pienso que uno de los males endémicos de nuestra sociedad es que no saben expresarse. Cada vez más encontramos a gente que paga a otra gente por escucharle. La gente va al psicólogos para contarle lo que en antaño se contaba al cura, a los amigos o a tu madre (hoy también, pero menos). Existe un gran problema para dar rienda suelta a los sentimientos, al yo; todo debe estar muy comedido. Es bueno decir estupideces, de vez en cuando, aunque sean basadas en hechos reales como a mí me ocurrió con las cacas de perro. Los seres humanos somos animalicos, no piedras. No tengan miedo de expresar lo que sienten, siempre y cuando no molesten a quienes les rodean.

La música es uno de tantos lenguajes artísticos que ayuda al ser humano a expresar aquello que no puede o no sabe decir con palabras. Es algo así como la expresión del alma, como cuando reímos o lloramos... se produce a través de la música una fuga de sentimientos que equilibra nuestra psique.

No voy a extenderme mucho más, porque últimamente estoy escribiendo por las noches, quitándole horas al sueño que luego me ata a la cama por las mañanas... así que... apaguen la luz, enchufen los altavoces, pónganse si lo desean los auriculares y, después de hacer clic en el botón de play, cierren los ojos... escuchen con el alma.



Buenas noches.

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