26 de junio de 2007

La medida que uséis usarán con vosotros (Mt, 7, 1)

Ha llegado hasta mis manos (gracias, Jesús Caravaca por el e-mail) un comunicado dirigido a Monseñor Manuel Montero de Castro, que sale desde un grupo cristiano de Alcantarilla y que busca persuadir de sus intenciones a este obispo con respecto a la decisión de cerrar la parroquia de San Carlos Borromeo, noticia que conocíamos recientemente a través de los medios de comunicación.

Precisamente, y como es sabido por todos, los sacerdotes de esta parroquia venían realizando una encomiable labor social en el barrio en el que está situado el templo, ayudando a gente a salir de la droga, el alcohol, la prostitución, el paro, la miseria...

Paso a transcribir aquí esta misiva, atendiendo a la petición de darle difusión, y porque me solidarizo con estos pobres hombres a los que van a borrar del mapa por hacer lo que otros nunca harían con los más desfavorecidos.



Attn: S. E. R. Mons. MANUEL MONTEIRO DE CASTRO

Avda Pio XII 46 - 28016 - Madrid.

Apartado 19041 - 28080 - Madrid.

Telf: 91 766 83 11

Fax: 91 766 70 85


Apreciado Hermano en Cristo:

Como creyente en Jesús, en su Buena Noticia, y en la Santa Madre Iglesia como propagadora de esa Noticia entre todos los hermanos del mundo y de la historia, creo que no le digo nada nuevo si le hablo de lo necesaria que es la Pluralidad en la Iglesia para llegar con esta Buena Noticia al corazón de todos.

De igual manera que me resulta desagradable escuchar por parte de muchas personas insultos y desagravios contra el Hermano Benedicto, contra los Hermanos cardenales y obispos e incluso contra sacerdotes (trabajadores de esta Buena Noticia, cada uno a su manera), también me resulta desagradable y triste escuchar desprecios hacia los hermanos de San Carlos Borromeo, sobre todo si vienen desde dentro de la Madre Iglesia.

Decir que su labor social es de alabar, pero fallan en la liturgia y en la catequesis, es una falacia, ya que ¿Qué es la liturgia sino vivir con la comunidad de creyentes la propia vida?, y para los que tenemos esta forma de entender, no se trata de levantarse cada día a hacer una labor social, sino de levantarse cada día a vivir el Evangelio, la Buena Noticia de Jesús con todo el que Dios nos pone en nuestro camino (hacia Él). No hay salvadores y salvados, los “excluidos” no están para ser salvados por mi (salvador), no son mi proyecto de fe o de vida, sino que todos, de igual manera, formamos parte del Camino, hacia Dios,

A lo más pobre de este mundo lo eligió Dios”(Iª Corintios I, 26 – 29) Dios está en los más desfavorecidos y en la medida que nos acercamos a ellos nos estamos llenando de Dios, le estamos recibiendo, respetando, adorando, estamos dando y recibiendo catequesis.

Nos unimos a la palabra de Pedro Serrano, cura obrero y misionero en la carta que escribe al Arzobispo de Madrid cuando dice:” Sería injusto que mientras a los movimientos conservadores y burgueses se les permite y se les privilegia, a las comunidades progresistas y empobrecidas la jerarquía las margine y las suprima

Si no aceptamos a unos o a otros, ¿qué sentido tiene el ecumenismo en la Iglesia?, esto por lo que muchos trabajaron, la unión de todos los creyentes en Cristo, ¿dónde quedaría?.

“No juzguéis y no seréis juzgados; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis la usarán con vosotros.” (Mt, VII, 1) No quiero que en la Iglesia se juzgue a una comunidad de hermanos por un trozo de pan, una tela vaquera… entonces ¿qué es la comunidad para nuestra Iglesia?, ¿dónde y qué es lo importante?. Jesús nos dice: “Por sus hechos los conoceréis”y “¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”(Mt VI, 25).

Ha llegado la hora de encontrar la forma de hacer llegar la Buena Noticia a los que perdieron la esperanza de que existiera, a los que sufren, a los que se acercan y a los que se alejan, a nosotros mismos. Entendemos que los hermanos de San Carlos Borromeo están viviendo esa Buena Noticia con los suyos, y extendiéndola, como parte de la Iglesia que son, a todos los que se cruzan en su Camino. Así entendemos que se da en ellos lo que los obispos españoles nos hablan en las “Orientaciones morales ante la situación actual de España”, (LXXXVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Madrid, 2006), cuando nos dicen en su apartado III A 32: “Por eso, la condición indispensable para que los católicos podamos tener una influencia real en la vida de nuestra sociedad, antes de pensar en ninguna acción concreta, personal o colectiva, es el fortalecimiento de nuestra vida cristiana, tanto en las dimensiones estrictamente personales, como en nuestra unidad espiritual y visible como miembros de la única Iglesia de Cristo, vivificada por el Espíritu de Dios, alimentada por la Palabra y los sacramentos”. Y nombran a Juan Pablo II: “La fuerza del anuncio del evangelio de la esperanza será más eficaz si va acompañada del testimonio de una profunda unidad y comunión en la Iglesia.”.

Como miembros de la Iglesia de Jesús, decimos: Bienvenidos todos, vestidos con sotana o vaqueros, con boina o mitra, gracias por estar, por formar parte de la historia de la Iglesia, y de su mensaje, porque todos tenemos cabida, no sobra nadie. La madre que enfrenta a sus hijos, no es buena madre, sólo la que es capaz de crear un diálogo, y de enriquecer a unos y otros sin menospreciar a ninguno, es la que cumple con su función.

Rezaremos para que el aliento del Espíritu, os inunde como brisa en las horas de fuego, y su decisión, sin duda difícil, corresponda con el deseo del Señor.

martes, 26 de junio de 2007


Fdo:


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