22 de junio de 2007

No está de moda ser honrado

Ayer me fui de compras por uno de esos grandes centros comerciales. Estuve mirando alguna camisa y un pantalón que ponerme en una celebración familiar a la que me habían invitado (no siempre tienen que invitarte a las celebraciones familiares).

El caso es que, entre probador y probador (algo que me desespera, por cierto) me dejé unas gafas de sol que no eché de menos hasta el día siguiente. Hoy he llamado por teléfono temprano a todas las tiendas donde entré y las he vuelto a visitar con la esperanza de encontrar las gafas de sol, a pesar de haber encontrado la negativa por respuesta en las llamadas telefónicas.

No encontrarlas me dolió, ya no por el buen papel que me hacían (más ahora en días de tanto sol), por lo bonitas que eran o por lo que me costaron (un pico), sino porque precisamente ese mismo día, al entrar en el primer probador, me encontré con la llave de un coche, un volkswagen, y la llevé hasta el mostrador para entregársela a la dependienta, pensando en el apuro que tendría que estar pasando la persona a la que se le había perdido tan valioso objeto.

¿Qué podría haber hecho yo con las llaves del coche? Nada; pero el llavero era bonito, oigan.

Nadie ha pensado lo mismo de mis gafas, de lo importante que podrían ser para una persona como yo, a quien la luz solar le molesta bastente (a los de ojos claros nos pasa). Y después de recorrerme casi 20 km. para buscarlas... me he vuelto con la sensación de ser un gilipollas que va perdiendo cosas por ahí; cosas que necesita y que no son mero capricho.

A la persona que se ha quedado con mis Ray Ban: que te aprovechen y espero que te sienten bien. Me costaron 120 €. No las pierdas como yo y trátalas con cuidado.

Lo dicho. No está de moda ser honrado.

1 comentario:

ana dijo...

Pablo: siento mucho lo de tus gafas... si lo llego a saber... se las dejo al dependiente.