25 de julio de 2007

Ya no es lo que era

El ciclismo da lástima. No ha provocado mucho interés últimamente. Recuerdo gratamente cuando la gente se ponía la radio o sacrificaba su siesta por estar atento al final de la etapa frente al televisor.

Desde que los ciclistas han dejado de ser hombres para ser superhéroes dopados hasta las cejas, el ciclismo ha perdido interés.

¿Dónde queda el afán de superación personal? Hablo del justo y legal, sin trampas. ¿Dónde piensan los profesionales de este mundo que quedarán las ilusiones de miles de muchachos al descubrir que su ejemplo a seguir es un tramposo, un mentiroso? ¿Qué habrá sido de las horas echadas en la carretera, con los albores de un día de domingo, con la ilusión de recorrer cincuenta kilómetros, con la satisfacción del sacrificio, de la autosuperación, del reto, de la adversidad...?

El ciclismo da lástima. Cuando recordamos con añoranza el tiempo en el que Perico estaba a la cabeza del pelotón; cuando animábamos (sufríamos con él) a Induarín en cada puerto de montaña, cuando nos sorprendíamos del afán de vida de Armstrong...

Si el deporte no aviva nuestras ilusiones, ¿de qué nos sirve? Si quienes deben dar ejemplo para ser admirados ya no lo dan ¿qué nos queda?

2 comentarios:

Alberto dijo...

No creo que sea una cuestión que afecte únicamente al deportista: éste suele ser el que más arriesga y el que menos se beneficia de esta historia.
Son valores del deporte (superación, constancia, éxito, superioridad, ambición,...) al servicio del marketing mal entendido de una multinacional.
Firmado: un profesional del marketing.

Alberto dijo...

Ah, ¿y quien puede asegurar que Induráin y Armstrong no se doparon?