15 de agosto de 2007

El lanzamiento

No hay mucho en la actualidad informativa que comentar y me he dicho: ¿De qué vas a hablar hoy? Una palabra cruza en ese instante por mi mente: lanzamiento.

Y he aquí que encuentro interesante hablar sobre lanzamientos. Esta forma verbal la empleamos básicamente para enunciar la acción de lanzar, arrojar, tirar un objeto o idea.

El aire del ventilador, a estas horas de la mañana, me eriza los pelillos de las piernas y pienso entonces, no sé por qué, en clases de lanzamiento.

Estamos acostumbrados a escuchar o ver por la tele que cohetes transportan satélites o personas en un lanzamiento hacia el espacio exterior, donde sólo "los elegidos" pueden viajar, por el momento. Pienso también en los lanzamientos de artistas al estrellato (que a veces acaban, por otra parte, estrellados); en el lanzamiento de un nuevo disco de música, en los lanzamientos de miradas, de palabras bañadas en malas intenciones, en las lanzadas, en los lanzamientos de granos de arroz cuales dardos envenenados, guiados por improvisadas cerbatanas marca Bic en mitad de una clase de Historia, acaban picoteándote la nuca; en los lanzamientos del béisbol, del rugby o del eterno lanzamiento de disco del Discóbolo, que aguanta con estoica firmeza la postura, a pesar del tiempo. Pienso en el lanzamiento de Windows Vista de Microsoft.


También me acuerdo del lanzamiento de jabalina, y de la noticia de aquel pobre atleta que, esperando su turno en una competición celebrada en Roma, recibe el impacto de una de ellas en su costado.

Y pasa, por mis pocas neuronas, el titular que habla del lanzamiento de hueso de oliva (popular de Cieza, Murcia); o del lanzamiento de ladrillo o del lanzamiento de barril de cerveza (ambas iniciativas nacidas en Archena, Murcia).


Por último, pienso en lanzarme sobre la cama y soñar que me lanzo a la piscina para combatir el calor del sofocante verano murciano.

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