3 de agosto de 2007

Elton John está enfadado

Elton John está enfadado porque no ha vendido más que 100.000 copias de su último disco. Así que el artista hace una reflexión en público y propone "cerrar internet" durante cinco años. Anima a la gente a salir a la calle y marchar en vez de quedarnos en casa y meternos en los blogs, porque -según el cantante- internet está destruyendo la industria musical y las relaciones interpesonales.

Recoge el diario argentino Clarín la siguiente declaración del Elton John:
"Internet ha hecho que la gente deje de comunicarse y encontrarse, y evitó que se creen cosas. Los artistas se sientan en sus casas y crean sus propios discos, que algunas veces están bien, pero que no tienen una visión artística a largo plazo".
El músico sugirió "cerrar por cinco años Internet y ver qué tipo de arte se produce en ese período". "Hay demasiada tecnología disponible. Estoy seguro de que sin Internet, en términos de música, sería mucho más interesante que ahora", continuó.
Esto, desde luego, solo lo puede decir una persona que no le guste mucho la tecnología, o que no sepa o pueda apreciar sus posibilidades y el fin de la misma. No obstante, yo no voy a entrar en valoraciones sobre la opinión de tan respetable personaje, pero sí que me parece interesante emitir un pensamiento sobre lo que él nos dice.

En cierto modo Elton John tiene razón: la tecnología nos atrapa. En vez de servir para hacernos una vida más fácil, una vida mejor, nos convertimos esclavos de la misma, sin darnos cuenta.

Con internet, estimado Sr. John, la gente está más comunicada que nunca, pero sin embargo es verdad que las personas no se encuentran (no a sí mismas, sino entre ellas). Hace unos años, yo quedaba con mis amigos (entonces éramos simples estudiantes universitarios) en la plaza de mi pueblo. Allí nos reuníamos muchos jóvenes de diferentes edades para hablar, comer pipas y tomar un refresco (venga, vale, era cerveza). Aveces surgían excursiones a una finca cercana
(entiéndase por huerta o campo) para bañarnos por la noche en la piscina de algún vecino descuidado, o hacer barbacoas. Hoy, pases a las diez, a las once o las doce de la noche en verano, la gente joven no está ahí, está en un cyber matándose en red, encerrada al fresco del aire acondicionado con los ojos pegados a la pantalla.

Que los artistas jóvenes puedan grabar en un P.C., Minidisc o similar sus canciones o experimentar en su propia casa, en sus garajes, con la abuela sentada en la mecedora, eso es un buen adelanto. Se les da la oportunidad de expresarse, de demostrar lo que pueden o saben hacer. Y si lo hacen bien en casa, Mr. John, imagínese en un estudio de grabación. Eso es bueno. Que lo que hagan sea merecedor de llamarse arte (música en este caso) ya es cuestión de gustos. El público tiene la última palabra.

Que sin internet la música sería más interesante que ahora, lo dudo mucho. Creo que lo que usted quiso decir es que seguiría siendo igual o más rentable que antes para las discográficas y productores. Si se trata de llevar la cultura a las calles, a base de pagar 18 ó 24 € por cada disco que te guste, no me parece el camino más correcto.

Un apagón... un apagón que haga que la gente salga a la calle, que se relacionen, que hablen, que rían a la luz de las farolas, que pintores, escritores y músicos pinten, escriban o canten sobre la vida, las relaciones humanas... eso sí que no se lo discuto.

En cuanto a los blogs... qué quiere que le diga, me siento orgulloso de lo que hago, porque pienso lo que escribo y escribo lo que pienso.

2 comentarios:

Tarquin Winot dijo...

Como en todas las profesiones, existe gente que se adapta y gente que no. Gente que asume que, tal vez, su momento haya pasado y piensa cómo reinventarse (Prince) y gente que carga contra el maestro armero y ni siquiera piensa que, tal vez, su disco no vende más de 100.000 ejemplares porque, sencillamente, no se lo merece.

Una pena que el antaño vanguardista e innovador Elton John se despache con semejantes estupideces.

Azid Phreak dijo...

Me parece una memez como la copa de un pino, una pataleta digna de un niño párbulo.

Me gustaba su música (y digo bien gustaba). Tengo bastantes discos de él de la época en que componía piezas como el Tiny Dancer o el Cocodrile Rock. De un tiempo a esta parte no me gusta nada su trayectoria artística. Ese es mi motivo para no comprar (ni descargar) su disco. Exista o no internet, es una decisión que no tiene nada que ver con la tecnología ni con las rabietas de una estrella en horas bajas.

Es triste que alguien como él, de estúpidos argumentos a los ya de por sí absurdos de la SGAE y de toda la panda de vividores que chupan de los verdaderos artistas.