27 de agosto de 2007

Fíjate, fíjate, soy pija

Vaya por delante que no tengo nada en contra de quienes se autodenominen pijos, porque creo que es un concepto muy personal, es decir, todo el mundo es más o menos pijo, el grado lo pone cada uno.

En fin, de lo que yo quería hablar realmente es de la moda de contar con antecedentes penales que se está adueñando de los actores, actrices, modelos o presentadoras del mundillo populachero estadounidense. Lo digo a colación del siguiente titular recogido del rotativo Sur.es:
"Nicole Richie cumple su pena tras 82 minutos en prisión"
Menuda condena más tonta. Vamos, vale más el traslado a prisión, el tiempo perdido y la burocracia empleada que la condena de Pin y Pon que se le ha impuesto a esta señorita. Y no me digan ustedes que no es aún más estúpida y desconcertante la sentencia cuando se juzgaba a esta persona por conducir en sentido contrario en una autopista.

De izquierda a derecha: Las inseparables Nicole Richie y Paris Hilton

El caso es que la prensa rosa estadounidense se está empezando a familiarizar con los juzgados, desde que tienen que cubrir noticias como las progtagonizadas por Haley Joel Osment (el niño del Sexto sentido), detenido a sus 18 años por conducir ebrio y "fumao"; o Paris Hilton, amiga de Nicole Richie, también condenada por superar los límites de velocidad y romper la condicional; o la Pantera negra (Naomi Campbell), sentenciada a realizar servicios a la comunidad por agredir con un teléfono móvil a una empleada suya.


En definitiva, hay quienes nacen con estrella y quienes nacen "estrellaos"; y también quienes nacen con estrella pero acaban "estrellaos". La vida pone a cada uno en su sitio y la justicia suele caer sobre estas personas como un jarro de agua fría, pues, acostumbradas a hacer lo que quieran y cuando quieran, descubren que viven en la misma dimensión que el resto de los mortales y que las normas son para todos, con o sin estrella en el Hollywood Boulevard.

1 comentario:

Priscila dijo...

Real como la vida misma e injusto hasta las trancas, así es. Que triste.

Hay tantos y tantos casos, algunos como los que has publicado nos llegan pero ¿cuántos no nos llegarán? mejor no pensar en ello.

Me recuerda al caso Farruquito.