22 de octubre de 2007

Antes que educar hay que socializar

Tengo muchos amigos que trabajan en el mundo de la educación y todos me cuentan, de vez en cuando, alguna anécdota (por llamarlo de alguna manera) sobre los incidentes que viven en clase. Los profesores de Educación Secundaria, la famosa E.S.O., saben muy bien a lo que me refiero: chavales que pasan de clase olímpicamente, que interrumpen constantemente, que se enchufan el mp3, trajinan con el móvil o te boicotean la clase. El problema no es sólo de la secundaria, en Educación Primaria también hay casos, menos, debido a las edades tempranas.

Parece, por tanto, que los docentes están llamados a realizar una función que hasta ahora era exclusiva de la familia: socializar. Entendamos por socializar promover en los individuos las condiciones sociales necesarias para favorecer su desarrollo integral; en definitiva, ayudarles a ser persona. Hasta hace muy pocos años, esta labor la venía desarrollando de manera natural la familia y los niños llegaban al colegio más o menos como llegan ahora, pero sabiendo estar, siendo educados, conociendo muy bien dónde está el límite, respetando, socializados. Ahora, antes de poder dar un temario hay que socializar: enseñar a pedir las cosas por favor, a no interrumpir, a hablar cuando sea necesario, a no molestar constantemente, a que cuando se llega a clase hay que preparase para ésta sin esperar a que el maestro o profesor tenga que decirte hasta que pongas la fecha, si me apuran un poco.

El problema del que les hablo es un problema serio, el cual no conviene banalizar, porque nos podemos sorprender luego de reacciones como la del personaje de 21 años que ha sido detenido en Barcelona por agredir a una chavala de tan solo 16 en el metro. Este tipo de acciones tan despreciables nos ha de servir para comprender que en cierta medida Occidente está obligado a reflexionar profundamente sobre el modelo actual sociedad, sobre las leyes que la mueven. Porque si permitimos que descerebrados sacudan mamporros mientras hablan por el móvil sin ton ni son, si agachamos la cabeza o miramos a otro lado cada vez que alguien es insultado, acosado y agredido en el metro, en la calle, o en cualquier lugar; si no reaccionamos con la educación, con la socialización ante tan peligroso monstruo acabaremos viendo en los telediarios como manadas de sociópatas y de niños consentidos y egocéntricos minan las bases sobre las cuales hemos edificado nuestra cultura.

Hablando con una persona que ha desarrollado un cargo público
importante durante unos años le planteé que quizás la solución estaría en modificar un conjunto de leyes (leyes de educación, laborales, seguridad social...) que permitan la auténtica reconciliación de la vida laboral con la vida familiar para que las familias puedan ejercer de familias. Aunque estaría bien, este compañero me dijo: "¿Sabes como se le llama a eso? Ilusión jurídica". Básicamente me vino a decir que estamos enganchados a una bola que ha empezado a rodar y que ya no podemos parar. A lo sumo podríamos cambiar la dirección, el rumbo.

Aunque comprendo su opinión, no dejo de pensar en que un día, a alguien se le ocurrirá la solución, y entonces dejará de ser una ilusión para convertirse en una realidad.

2 comentarios:

lucy liu dijo...

La verdad es que cada vez se ven más casos de este tipo. Yo también creo que hay un grave problema con la educación de los niños ultimamente (aunque supongo que es muy facil hablar cuando no tengo hijos a los que educar), pero cada vez les veo más salvajes.Donde trabajo estoy rodeada de colegios y a las salidas y entradas las mamas de turno hacen corrillo en la puerta de mi oficina, se ve la despreocupacion que tienen cuando dejan hacer a los niños lo que les da la gana, aporrean la puerta, gritan y tocan el timbre y ellas siguen hablando tranquilamente. Un dia sali a llamarles la atencion y con lo unico que me encontré es con una bronca hacia mi persona diciendo que la que no tenia educacion era yo. Tambien es verdad que en esta generacion es más habitual que los dos padres trabajen y los niños se crien en guarderias, mi infancia la pase en casa hasta que tuve que ir al colegio, supongo que eso tambien es una diferencia.
hablamos de la socializacion de las nuevas generaciones y muchas veces me pregunto si lo primero que habria que hacer es socializar a los padres de esas criaturas.

Un saludo

Tarquin Winot dijo...

La perdida de respeto hacia los presuntos patrones de comportamiento que tejían tradicionalmente los padres y los profesores es, en mi opinión, la principal causa de este fenómeno que comentas. Si el profesor es tu "colega" y a tus "colegas" tú los mandas a freir monas, ¿porque el profesor va a ser una excepción? Si tu padre es tu amigo y a tus amigos no les haces ni caso, ¿porqué hacerselo a los padres?