1 de noviembre de 2007

Coca-cola, hamburguesas, Windows y ahora Halloween

Me gustaría saber cuándo una tradición española va a invadir la cultura estadounidense. Porque hasta ahora, lo único que hemos hecho ha sido ser receptores de neo-tradiciones y productos de los innovadores Estados Unidos. Desde hace un tiempo comemos hamburguesas (lo que antes era un bistec ruso), bebemos coca-cola y trabajamos con Windows. Pero recientemente podemos ver como la fiesta de Halloween invade nuestras calles con esqueletos, brujas, muertos vivientes, monstruos, etc., que piden "truco o trato" ante los ojos incrédulos de los vecinos que, obviamente, no tienen ni idea de lo que tienen que hacer.

Según la Wikipedia, Halloween es una fiesta proveniente de la cultura céltica que se celebra principalmente en Estados Unidos la víspera del Día de Todos los Santos, en la noche del día 31 de octubre. Los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase "Truco o trato" o "Dulce o truco" (proveniente de la expresión inglesa "trick or treat"). Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta.

Esta fiesta es de origen celta y fue exportada a USA por emigrantes europeos en el siglo XIX y se ha popularizado en gran parte de los países del mundo occidental gracias al cine americano.

La Iglesia Católica solapó en el 835 la fiesta de Todos los Santos
(tradicionalmente celebrada en mayo) y el Día de Difuntos en el 988 con las fiestas del 1 y 2 de noviembre, respectivamente, de origen celta y que celebraban el inicio de un nuevo año con una fiesta dedicada a los héroes y otra a los muertos con grandes ceremonias rituales.

Está bien conocer costumbres de otros pueblos, de aprovecharse de los conocimientos de otras culturas para aplicarlas a nuestra vida cotidiana, pero cuando se pone en peligro nuestras costumbres, cuando se amenazan nuestras fiestas con la invasión de fiestas foráneas debemos saber poner el freno, pues nuestra cultura, nuestro folklore, nuestras tradiciones corren el peligro de desaparecer y con ellas nuestra identidad como pueblo.

Así, pues, en nuestro país es tradicional representar el Don Juan Tenorio, obra de Tirso de Molina donde se conjuga la vida y la muerte y cuyo protagonista no duda en ir al cementerio la noche de Todos los Santos para conjurar las almas de quienes habían sido víctimas de su espada y deseos.

Sea como sea que ustedes celebren estas fechas, pásenlo bien y cuidado, por si acaso.

2 comentarios:

Azid Phreak dijo...

Hombre, como aficionado al género de terror, Halloween tiene su encanto para mi. Como bien apuntas, la fiesta era originariamente europea, por mucho que los usamericanos se hayan apropiado de ella.

Es cierto que vivimos al remolque de EEUU y que alguna de nuestras tradiciones peligra, pero desgraciadamente no veo solución. Ellos se venden muy bien y nosotros solo vendemos corridas de toros y sevillanas desde los años 60. Nadie se preocupa por hacer atractiva la oferta patria.

Creo que si en casa te educan a amar la Coca Cola y renegar del producto patrio (que es lo que creo que pasa en toda España) la cultura americana te absorverá sin remedio.

Seguiremos luchando...

Emilia Gonzalez dijo...

No solamente se representa el Tenorio en España, sino que además la noche del 1 al 2, se encienden en todas las casas candelas o velitas para honrar a los difuntos familiares, sin necesidad de meterlas en calabazas (que ye les vale vaciarlas primero). Y en Galicia, por ejemplo, se hace queimada para espantar a la Santa Compaña y en el sur se desayuna con cazalla y se 'espurrrea' o se escupe en sifón por todos lados para espantar a los fantasmas. Toda la noche de ánimas se prolonga luego a lo largo del día 2, y termina en el anochecer.

Para costumbres la del viejo mundo. Pero somos tan idiotas que adoptamos las foráneas y olvidamos las nuestras.