28 de agosto de 2008

La doble moral del gobierno

Soy fumador, lo reconozco, aunque no fume mucho, el hecho es que fumo. Compro en estancos o máquinas expendedoras cajetillas de veinte unidades de unas barritas con filtros que me venden como tabaco. Y me las fumo.

Pero resulta que no puedo fumar en todos los sitios porque, según dicen las autoridades, perjudica la salud. Y parece ser que es cierto. En los paquetes que compro aparecen unos cartelitos que ocupan un tercio de su superficie y en donde se pueden leer mensajes del tipo "Fumar puede matar", "El humo del cigarro perjudica gravemente la salud de quienes le rodean", etc.

¡Caramba! ¡Qué sorpresa! La verdad es que uno sigue fumando y si alguna vez tu cerebro tiene un instante de lucidez y se percata de la esquela en el paquete, el poderoso mono tabaquero le dice a tu hombro que le diga a tu mano que le dé la vuelta a la cajetilla, y así problema resuelto. Sin embargo al darle la vuelta al paquetito descubres otro hecho que te horroriza: el sello del Estado.

El Estado es ese ente que lo formamos todos pero cuya cabeza visible es el Gobierno. Y el Gobierno te machaca con campañas antitabaco en la radio, en la televisión, el las consultas médicas, en las empresas; no te deja fumar en los locales ni espacios públicos, te advierte de lo peligrosísimo que es fumar y sin embargo... da su beneplácito para la comercializacón de tan popular veneno con su sello-certificado de impuestos.

¡Qué bien! Si una partida de aceite de oliva tiene unos niveles de benzopireno superiores a lo normal saltan todas las alarmas (el aceite puede ser tóxico), pero si informes científicos demuestran que en un cigarrillo de tabaco hay de todo menos tabaco, el gobierno de turno se excusa en la libertad de elección de las personas para fumar o no.

¡Qué huevos más grandes tienes!, gobernante de turno que afirmas en la web del Ministerio de Sanidad y Consumo que:

El tabaquismo es la causa de...
  • Más del 90% de los casos de bronquitis.
  • Del 95% de los casos de cáncer de pulmón.
  • Del 30% de todas las cardiopatías coronarias.
  • Parte importante de los casos de cáncer de esófago, vejiga urinaria, cavidad bucal y laringe.

Que en el caso de la mujer:

  • La probabilidad de padecer un infarto se multiplica por 10 en las mujeres que fuman y utilizan anticonceptivos orales.
  • Entre las mujeres fumadoras, la menopausia se adelanta una media de entre 2 y 3 años con respecto a las mujeres que nunca han fumado.
  • Aumenta el riesgo de sufrir osteoporosis.

Y que entre otras enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco destacan:
  • Bronquitis crónica.
  • Enfisema pulmonar.
  • Cáncer de pulmón.
  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedad coronaria (angina o infarto de miocardio).
  • Accidentes cerebrovasculares (trombosis, hemorragias o embolias).
  • Úlcera gastrointestinal.
  • Gastritis crónica.
  • Cáncer de laringe.
  • Cáncer bucofaríngeo.
  • Cáncer renal o de vías urinarias.
  • Impotencia sexual en el varón

¡Qué cara más dura muestras al mundo!, cuando salen a la luz titulares como éste:

Heraldo.es
Jueves, 28 de agosto de 2008

Las tabacaleras han ocultado la presencia de polonio 210 en los cigarrillos durante los últimos 40 años

¡Y no hacéis nada!

Si sustancias como ésta estuvieran presentes en las naranjas, en las carnes, en los huevos... la crisis sería catastrófica... Entonces no andarían diciendo que cada cual es libre de consumir o no estos alimentos.

¿Por qué, entonces, las autoridades no prohíben la venta de tabaco? Pues está claro: por el sucio dinero que recaudan con los impuestos que gravan el precio de venta al público, manchado de enfermedades que se traducen en muertes.

¡Maldita sea la doble moral de nuestros gobiernos!

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