23 de noviembre de 2008

Pensamientos

Llevo una temporada sin escribir nada por aquí y no lo he hecho antes porque, sinceramente, no tendría nada que decir. Las cosas de las que uno puede hablar se han sucedido lentamente en este casi mes de espera. Básicamente solo se ha oído cuchichear de crisis (crisis que al principio, si se acuerdan ustedes, no existía; crisis que no existía que luego derivó en recesión; recesión que se convirtío en crisis y crisis que finalmente ha resultado ser una gran crisis).

¡Manda huevos!
, como diría don Federico Trillo.

Con sorpresa estos días hemos visto como los bancos han pedido ayuda los gobiernos para que no les dejen caer en la bancarrota (que digo yo que por qué tengo que ayudar con mis impuestos a empresas privadas que han ocasionado
esta situación); también hemos seguido con cierta sonrisilla el caso de la silla de Zapatero. Yo, cada vez que me acuerdo, me mondo de la risa: que la octava economía del mundo no haya sido invitada a la reunión de las 20 grandes economías del planeta... ¡ay, que no puedo!... un momento...

En medio de todo esto se produjeron dos grandes buenas noticias: La primera que por fin se acabaron las elecciones presidenciales de Estados Unidos. ¡La virgen, la que arman y el follón que dan los medios cada vez que eligen a un presidente made in USA! La segunda es que la vida, la Historia, o quien quiera, le ha dado un par de buenas tortas al pueblo norteamericano que se mostró y se muestra a favor del racismo. Un presidente negro es lo mejor que le ha podido pasar al país de la hamburguesa. Me alegro por ello, en memoria de quienes murieron víctimas del racismo en ese y en cualquier país. ¡Ahora solo espero que no la palme, víctima de algún atentado de la triple ka!

De vuelta a nuestro país, nos pasamos por el Congo. Me sorprende que en los periódicos, en las redacciones de radio y televisión se esté hablando de Irak y no de la guerra que el país africano está sufriendo desde hace ya diez años. 4.000.000 millones de muertos entre1998 y 2003 (la mayor cantidad de muertos despúes de la II Guerra Mundial), 235.000 desplazados actualmente por una guerra violenta por el dominio de la venta de los minerales que se encuentran en las minas congoleñas. He aquí que el líder de la resistencia congoleña, Laurent Nkunda, está protegido por los dirigentes de Ruanda, país por el que salen gran número de minerales como el cobre, el uranio, oro y otra parte de minerales raros, como el coltán, necesario para fabricar teléfonos móviles. Naturalmente el presidente de Congo Kinshasa no está por la labor de permitir que se exploten a niños y jóvenes en las minas y que las milicias se violen sistemáticamente los Derechos Humanos y que, además, los beneficios sean para Ruanda y no paral a población congoleña . Naturalmente los países de las empresas compradoras de estos minerales hacen mutis para no complicar los intereses en este país.

Si quieren saber cómo es, más o menos, la situación les recomiendo la película "Diamantes de sangre", dirigida por Edward Zwich y protagonizada por Leonardo Di Caprio. La película merece la pena. También es muy recomendable la película "El señor de la guerra", dirigida por Andrew Niccol y protagonizada por Nicolas Cage, en la que se habla sobre el tráfico de armas.

Después de escribir esto, ¡¿qué más puedo decir?!