22 de febrero de 2009

Cuando Caín mató a Abel

Los celos han sido los culpables de que un niños de 11 años de edad del estado de Pensilvania (en Estados Unidos), disparara con un arma de fuego (modelo infantil) a la novia de su padre, quien estaba embarazada de 8 meses.

Celos al nuevo hermanito que iba a llegar; algo normal en los infantes, quienes pueden reclamar atención a sus padres de muchas maneras, fruto de la llegada de un nuevo "rey de la casa". Posiblemente en casa y en colegio hayan notado en estos últimos meses algún cambio en el comportamiento del chaval.

Es un pena este caso. Una pena que un niño tenga que ser juzgado como un adulto (en este estado norteamericano es legal), que se le haya dado la posibilidad de que un niño tenga acceso a un arma de fuego y una pena que no se condene al padre por imprudente. ¿En qué cabeza cabe el permitir a los niños disparar con un arma de fuego real? ¿En qué cabeza cabe comprar a los niños armas reales adaptadas a su edad? ¿Cómo se puede ser tan tonto para no darse cuenta de lo evidente?

Personalmente me siento triste, porque un niño de once años ha jodido el resto de su vida por culpa del Estado y de su progenitor. Estoy seguro que el papá ahora estará muy escarmentado: ha perdido a su novia, a su hijo y a otro niño que nunca nacerá.

El ser humano, hasta que no aprenda de sus errores, estará condenado a repetir su Historia. Hoy nos ha tocado el capítulo de cuando Caín mató a Abel.

La noticia en El Mundo.es

17 de febrero de 2009

Crisis

Iba a relatar una historia anti San Valentín (creo que la dejaré para otro año), pero he recibido un correo electrónico de mi amiga Mª Dolores (gracias Mari) con un texto atribuido a Albert Einstein (no he tenido ocasión de contrastarlo) que voy a reproducir íntegramente y cuya lectura recomiendo.

Espero que les guste.
"No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que nos puede suceder a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado". Quien atribuye a la crisis sus fracasos y sus penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de Crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla."

Albert Einstein

14 de febrero de 2009

El sonido de la Unidad

Dejando a un lado credos e ideologías, los músicos encuentran en esta manifestación artística (la música) una manera de demostrar que un mundo unido es posible. Tan solo hay que aportar nuestro granito de arena, como las breve intervención de un instrumento en una canción.


12 de febrero de 2009

Un ejemplo de deportividad

Seré muy breve.

Este mediodía, mientras comía con algunos compañeros de trabajo en un bar, la presentadora del telediario de La sexta destaca un hecho poco habitual en el fútbol. La noticia se basaba en el caso del entrenador del Sporting, en categoría alevines, quien ordena a uno de sus jugadores a tirar fuera en un penalti a su favor, al percatarse de que éste no había sido justo.

La cara del chaval, que no daba crédito a sus oídos, era todo un poema y expresaba claramente, como luego él mismo diría, que el entrenador se había vuelto loco. Sin embargo, no he visto todavía a nadie más coherente y justo en el deporte que David Caellas, que así es como se llama el técnico.

El entrenador del Sporting alevín no solo enseña a jugar al fútbol, si no que además educa a sus jugadores de forma envidiable. Es todo un ejemplo a seguir.

Al término de la locución de la noticia, el bar rompió en un aplauso.