22 de febrero de 2009

Cuando Caín mató a Abel

Los celos han sido los culpables de que un niños de 11 años de edad del estado de Pensilvania (en Estados Unidos), disparara con un arma de fuego (modelo infantil) a la novia de su padre, quien estaba embarazada de 8 meses.

Celos al nuevo hermanito que iba a llegar; algo normal en los infantes, quienes pueden reclamar atención a sus padres de muchas maneras, fruto de la llegada de un nuevo "rey de la casa". Posiblemente en casa y en colegio hayan notado en estos últimos meses algún cambio en el comportamiento del chaval.

Es un pena este caso. Una pena que un niño tenga que ser juzgado como un adulto (en este estado norteamericano es legal), que se le haya dado la posibilidad de que un niño tenga acceso a un arma de fuego y una pena que no se condene al padre por imprudente. ¿En qué cabeza cabe el permitir a los niños disparar con un arma de fuego real? ¿En qué cabeza cabe comprar a los niños armas reales adaptadas a su edad? ¿Cómo se puede ser tan tonto para no darse cuenta de lo evidente?

Personalmente me siento triste, porque un niño de once años ha jodido el resto de su vida por culpa del Estado y de su progenitor. Estoy seguro que el papá ahora estará muy escarmentado: ha perdido a su novia, a su hijo y a otro niño que nunca nacerá.

El ser humano, hasta que no aprenda de sus errores, estará condenado a repetir su Historia. Hoy nos ha tocado el capítulo de cuando Caín mató a Abel.

La noticia en El Mundo.es

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