8 de marzo de 2009

Yo te excomulgo

Hace unos días salía a luz pública una noticia que relataba la interrupción del embarazo de una niña brasileña de 9 años que había sido violada por su padrastro. Los médicos recomendaron la intervención quirúrgica a la madre de la pequeña por resultar un embarazo de alto riesgo para la vida de la niña, pues se trataba de gemelos. El aborto, que se programó para el miércoles pasado, ha suscitado gran revuelo en la sociedad del país carioca, tanto por la violación de una niña de tan corta edad a manos de su "padre", como por su embarazo y la circustancia del peligro que suponía para la niña.

El debate se abrió entonces entre detractores y defensores del aborto. De un lado la Iglesia Católica se negó en rotundo a la práctica del aborto en esta niña, argumentando que "la supresión de una vida inocente" es un crimen. A favor, médicos, madre y todos aquellos, incluido el presidente Lula, quienes ven ,más allá de la tristeza de tener que abortar la gestación de dos critaturas, el consecuente serio peligro para vida de la jovencísima madre de continuar con el embarazo.

Naturalmente, la madre de la niña no hizo caso de las recomendaciones eclesiales y firmó el consentimiento paterno para que se llevara a cabo con diligencia la operación que salvara la vida de su hija; y sin demoras, el arzobispo de Recife, D. José Cardoso, hizo lo propio y selló la excomunión de la madre de la niña, por dar su autorización, y la de los médicos por practicar el aborto a la niña. Una decisión que fue abalada y justificada por el Vaticano a través de su cardenal y Presidente de la comisión Pontificia para América Latina, Giovanni Battista Re. Es curioso, por otro lado, la postura de la alta curia hacia el violador quienes argumentan que si una violación es un "delito hediondo (…) Más grave es el aborto, eliminar una vida inocente", como dijo el arzobispo Cardoso.

En casos tan extremos como este, mirando la fotografía de mi hermana y mi sobrinico recién llegado a la vida, a uno le da qué pensar.

Entiendo la posición oficial de la curia y comparto que el aborto es un hecho triste, doloroso y duro de una parte e injusto de otra. Pero en este caso de violación no es posible hacer justicia, sino hacer el menos daño posible. Hay una diferencia entre matar a dos embriones de cinco semanas y matar a dos fetos de X semanas y una mamá de 9 años. ¿Qué es más horrible: cometer un aborto o un aborto y un asesinato? ¿Qué es más escandaloso: no tener en cuenta los derechos de los no-natos o no tener en cuenta de los no-natos y la madre de éstos (para más inri, una niña de 9 años)? ¿Qué es más pornográfico: tener derecho a decidir sobre tu vida o que sea otra persona quien lo haga, dictando tu sentencia de muerte al influir con su moral y sus creencias a quienes te pueden ayudar?

El debate está servido. La doble moral acampa a sus anchas entre nosotros. Se ha abierto el juego en la mesa de las libertades que muchos se resisten a aceptar. Los derechos están ahí: acogerse a ellos o no es una responsabilidad personal.

Imagen: "Alegoría de la Vida", de Torregar.
Fotografía: Pablo Alcolea (http://www.flickr.com/photos/encespaico)

1 comentario:

Azid Phreak dijo...

Yo soy un detractor furibundo del aborto, aunque en casos en los que los que "ya estamos aquí" corremos peligro, estoy a favor de preservar la vida del que ya la tiene de manera estable. Mis motivos son más morales que religiosos y en este caso me pongo, como creo natural, de la parte de la pequeña brasileña y su madre.

Desgraciadamente la Iglesia, siento repetirme, tiene mucho que callar. Para dar lecciones de civismo hay que practicarlo y la Iglesia (como institución y generalizando) tiene acogidos en su seno a señores acusados de verdaderas aberraciones según las normas eclesiásticas. Creo y me repito una vez más, que la Iglesia, como institución, se quedó obsoleta hace unos 10 siglos. Si nadie lo remedia seguirá envejeciendo sin ningún ánimo de reforma.

Una pena.