14 de abril de 2009

Definitivamente, necesito una casa

¿Les ha pasado alguna vez, que llegado el momento de volver a hacer la maleta para regresar a casa, después de unos días de vacaciones, apenas han conseguido cerrarla? ¿Verdad que se han preguntado, "cómo conseguí meter todo esto antes de venir"?

Esa sensación de que la maleta está que explota (o mejor, que ya ha explotado) es la que tengo yo ahora.

Hace unos meses pensé en que había llegado el momento de largarme de casa (de mis padres, se entiende): había expirado el plazo para ahorrar en la cuenta de "ahorro vivienda", tenía trabajo, soy joven. Con esto de la crisis y el largo invierno me hice el remolón y todavía no he visto más que una casa (para la que me pedían 210.000 € (redondeando). Naturalmente, me quedé helado (quizás en otras ciudades del país es un precio bajo, pero para un pueblo de menos de 20.000 habitantes en Murcia es, digamos llanamente, demasiado alto). Era mi primera experiencia como comprador de una vivienda. Hice cálculos: 900 euros de hipoteca; con los gastos típicos (luz, agua, teléfono, comida) no me llegaría ni para pipas al final de mes, sin contar con seguros, combustible para el vehículo ni contribuciones locales.

Conclusión: tengo que seguir buscando (obviamente). En casa de mis padres se está bien, pero no es mi casa, ni puedo estar toda la vida. Como una plaga que se extiende, mis papeles, libros, ropa y otros artilugios han ido ocupando diversas estancias de la casa paterna. Mi mente pide un espacio propio que proporcione intimidad. He aquí mi maleta reventada. Aveces me pregunto cómo hacía para mantener todas estas cosas encerradas en mi habitación y que todavía quedara espacio para dormir dentro.

Voy a aprovechar la llegada del buen tiempo para salir a buscar casa (como la Región de Murcia no aparece nunca en los partes meteorológicos televisivos, los murcianos podemos tener el tiempo que "nos salga del pijo"). Lo mismo hasta les pido opinión y todo.

Felices Fiestas de Primavera para los Murcianos (y aquellos que se atrevan a visitarnos).

Fotografía: "Casa". Autor: Pablo Alcolea.

3 de abril de 2009

Ricos y maleducados

"Rubia de bote,
chúpame el cipote".

Como ven, nuestros niños de la selección de española de fútbol no solo son grandes deportistas, si no que, además, son capaces de elaborar complejas composiciones poéticas después de jugar un duro campeonato de clasificación en Turquía, y dedicárselas a una reportera del programa de televisión "Estas no son las noticias", reportaje que se emitió en la madrugada del jueves al viernes, 4 de abril de 2009, en la cadena de televisión Cuatro.

Mi intención no es criticar la educación de nadie, ni decir lo que cada cual tiene que hacer, que para eso ya somos mayorcitos. Pero sí que nuestros jugadores de "la roja" deberían tener en cuenta una cosa: que mientras estén al servicio de la selección, sus jugadores son empleados públicos (no nos olvidemos que la selección española de fútbol se paga con nuestros impuestos) y por lo tanto han de tener un respeto escrupuloso hacia cualquier persona a la que se dirijan por ser representantes del Estado en el mundo del deporte.

¿Debería la federación nacional de fútbol, el Ministerio competente del cual dependa el mundo del deporte español, el seleccionador o quien proceda, aclarar a nuestros jugadores un par de puntos sobre el trato que han de dispensar a cualquier persona cuando estén en representación de la bandera española? ¿Es éste un ejemplo del ambiente en el que se mueven los jugadores de élite? ¿Es el ejemplo de superación que debemos dejar ver a nuestros niños?

Nota: A la hora de redactar esta entrada no se ha publicado el vídeo en el que aparece el pareado citado, así que prometo incluirlo en cuanto esté disponible.