24 de julio de 2009

Gripe A: “Quien siembra vientos…

… recoge tempestades”.

“A buen entendedor, pocas palabras bastan”.

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Fotografía: La estancia. Autor: Pablo Alcolea

19 de julio de 2009

Guerra al garrafón

Llevo unos días sin escribir, pero (como le dijo el perro a su amo) “es que no tenía nada que decir”. Así que mejor mantener los deditos quietos, no vaya a ser que por querer poner una chorrada metas la pata.

Sin embargo, leyendo la prensa digital esta mañana (sí, no me he acostado), y mientras intentaba averiguar qué es lo que le ví para comprar los Corn Flakes de esa marca que todo el mundo está pensando ahora (esto dará para otro tema, ya lo verán); como decía, mientras leía la prensa me he tropezado con un titular que me llama poderosamente la atención.

Al hacer clic sobre el mismo, y para mi sorpresa, no me lleva a ningún sitio. Pero el titular, que aparece en un medio de comunicación serio, me hace pensar que esto tiene que ser algo realmente bueno. Así que decido investigar en el todo poderoso Google (otro del que también tendremos que hablar, sí, sí).

Y efectivamente, tras teclear, no sin titubeos, aparecen tropecientas mil entradas sobre el término Garrafonix (agárrense). En la web donde se comercializa, cuya dirección pueden leer en la parte inferior de la imagen (haciendo clic en ella), explican que el Garrafonix (tiene guasa el nombrecico) es un aparato parecido a un termómetro digital doméstico, que puede identificar si el alcohol que se va a ingerir es de buena calidad o, por lo contrario, es el matarratas popularmente conocido como garrafón, es decir (hablando claro), alcohol adulterado.

Gracias a su sensor, este gadget es capaz de reconocer diferentes marcas de licores entre whiskies y rones (pocas, de momento, aunque se advierte que se trabaja en un aumento de registros de muestras para identificar más marcas).

La prueba ha de hacerse introduciendo el extremo destinado para tal efecto en el vaso antes de mezclar la bebida alcohólica con el refresco. El resultado aparece en una pantallita de cristal líquido en el que se indica la marca de la bebida servida (si ésta es de buena calidad) o, por lo contrario, si te están intentando estafar cobrándote un chorro de garrafón a precio de oro; siempre y cuando esté dentro de las marcas que el chisme es capaz de reconocer.

Si les digo la verdad, a mí me parece buen invento, bastante útil, y si se comprueba su exactitud, casi diríamos que los inspectores de sanidad tienen medio trabajo hecho para cerrar bares y discotecas que estafan a la Hacienda Pública y también a sus clientes, a parte de intoxicarlos, claro.

Si quieren ya lo pueden adquirir en esta fantástica tienda de regalos originales: http://www.curiosite.es/.

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