4 de septiembre de 2009

Error fatal

No comprendo cómo es posible condenar a muerte a una persona cuando las pruebas, los testimonios y la defensa no cuadran, ni son sólidos ni determinantes.

Esto es lo que ha pasado, según el 20 Minutos, en U.S.A., en concreto en Texas. Cinco años después de ser ejecutado por inyección letal, sale a la luz un informe que demuestra la inocencia del reo a muerte.

El señor Todd Willingham fue hallado culpable de provocar un incendio en el que murieron sus tres hijas en 1992, después de haber sido juzgado bajo las circunstancias anteriormente citadas.

No es la primera vez que pasa y, siendo así, sorprende que en el primer país del mundo, el que lidera la defensa de las libertades y los derechos humanos (me río yo de esto último), siga vigente la pena de muerte, aunque solo sea en algunos estados. Un solo error de estas características debió ser suficiente para que, iso facto, la pena capital fuera suspendida o abolida.

Ahora me pregunto si Mr. Obama moverá ficha en algún sentido. Si no fuera así tampoco sería nada nuevo, todo se puede esperar de la nación de la doble moral.

Por suerte en nuestro país, la pena máxima es la de 30 años de cárcel. La intención de la pena es la reinserción social del condenado, algo que claramente no promueve la pena de muerte o la cadena perpetua. También es cierto que en muchos casos el delito, las condiciones sociales o psíquicas del reo son poco favorecedoras de esa inserción social. Sin embargo en la mayoría de los casos, sobretodo en los que el ambiente es el que más influye, el Estado es el que más responsabilidad tiene para con la comunidad de presos.

Aun hay un atisbo de esperanza, una posibilidad mientras se puede realizar una auténtica labor de reinserción con estas personas que, un día, conscientes o no, cometieron un error fatal en su vida.

2 comentarios:

Romà Elias i Tersa dijo...

Las reformas en materia penal dependen de los Estados, y no del Gobierno federal. Por tanto, el presidente Obama no puede mover ficha en este terreno... y menos en un momento tan delicado como éste, en que se le acusa de querer imponer el "socialismo" con su reforma sanitaria.

Pablo Alcolea dijo...

¡Hola Romà!

¿Cómo va eso? Gracias por tu aclaración. Desconocía el detalle que tan sabiamente apuntas, aunque es de lógica pensar que si en algunos estados existe la pena de muerte y en otros no es porque tendrán competencia para la promulgación de leyes penales.

Aun así, sería deseable que los Estados se plantearan esta cuestión, a la luz del último caso.

Muchas gracias por tus comentarios, siempre bienvenidos.

Hasta pronto.