24 de diciembre de 2009

Bautismos civiles: el acogimiento de la tribu

Examinando con cuidado la verdadera naturaleza de la propuesta de celebrar “bautismo civiles” en los ayuntamientos, no puedo más que quedarme perplejo. Está claro que hasta hace “dos días”, como el que dice, la exclusividad del bautismo la tenía la Iglesia, pero desde hace “dos días para acá” las personas que no comulgan con la Iglesia han propuesto el realizar una ceremonia de bienvenida a la sociedad que vendría a sustituir al bautismo religioso.

El bautizo cristiano tiene una función evidente que se cita en el rito: la eliminación del pecado original y la incorporación de un nuevo miembro a la Iglesia de Cristo. Sin embargo, este ritual hace unos años que se ha convertido ya en un acto social, porque los bebés bautizados jamás eran llevados con posterioridad a la iglesia, salvo para hacer puntualmente la comunión y la confirmación. He aquí la clara destilación de los actuales rituales de inMrs. Joseph and baby, Montreal, QC, 1891iciación cristiana que se han generalizado y se han convertido en rituales sociales.

Pero hemos dado un paso más para no pasar por la vicaría. Primero fueron las bodas civiles (aquellas que certificaban legalmente y dotaban de derechos la unión de dos personas de una comunidad sin necesidad de la intervención de ningún miembro de ninguna organización religiosa). Luego, en cuestión de uniones, aparecieron las parejas de hecho. Con polémica, se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo y ahora se celebran bautizos civiles, o “acogimientos civiles”, como quiere denominarlos el Ayuntamiento de La Unión (Murcia).

Y aunque pueda sonar, de alguna manera, a aquellos ritos de presentación en sociedad del nuevo miembro de la tribu (como se hace aún en los pueblos indígenas que todavía no hemos exterminado), en realidad lo que se trata es de reproducir una tradición cristiana, vaciándola de todo significado religioso y revistiéndolo de páginas del código civil español. Porque, no nos olvidemos, aunque este tipo de ceremonias no es nuevo (se inventó en Francia tras la Revolución francesa), lo que realmente se persigue es dar satisfacción o consuelo a la psique de los padres, quienes pretenden sentirse iguales o equiparados a los demás en todos los aspectos de su vida.

Yo, personalmente, creo que no tiene mucho sentido el “celebrar” el acogimiento civil de tu hijo si se hace como sustituto de un bautismo religioso (da igual la creencia) y mucho menos si vas a mostrar el mismo interés hacia tu hijo tanto si lo bautizas por el rito católico como si lo llevas al ayuntamiento. Porque si se va a cuidar de él de la misma manera en que lo han hecho las últimas generaciones cristiano-católicas, vaticino la pronta desintegración de la familia, de la relación padres-hijos y de la proliferación de los conflictos entre los mismos.

He de entender que esta moda seguirá adelante y que en poco tiempo la veremos como algo normal y totalmente asumido por la sociedad. Pero a mí me preocupa más que nos quedemos solo en lo bonito de la ceremonia y no caigamos en el significado de la misma.

No nos olvidemos de nuestras obligaciones como padres para con nuestros hijos, sea el rito que sea.

Fotografía extraída del Musée McCord Museum en Flickr

1 comentario:

Marucha dijo...

malo,muy malo.y en México,que somos tan copiones,al rato acá también habrá esas ceremonias de relumbrón,y poco contenido filosófico,moral o religioso.