9 de diciembre de 2009

España en la cuerda floja

No sé si se han dado cuenta ustedes, pero parece que España tenga la negra en aspectos relacionados con el extranjero.

Este año, sin más, nos ignoraron como miembros de pleno derecho del G-20, nos secuestran un pesquero, a tres cooperantes, nos cuelan (por la cara) a una activista saharaui que nos tiene el alma en vilo porque un día de estos se nos va, por eso de que lleva ya una veintena de días sin comer y la Guardia Civil casi provoca un incidente diplomático entre Reino Unido y España por colarse en “territorio británico” persiguiendo una lancha (que desembarcaron y todo, y todavía les dio tiempo de correr tras ellos por el puerto de El Peñón).

Haciendo caso a los últimos hechos ocurridos para con nuestro país, uno se tiene que imaginar al Sr. Moratinos más liado de unas trenzas y pensando que esta navidad el pavo se lo toma en el despacho del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

Y es que nos toca comernos marrones porque sí: a ver, lo del atunero y lo de los tres voluntarios secuestrados por Al-Qaeda, vale, pero lo de la huelga de hambre de Aminetu Haidar, esa presión que está ejerciendo para con el Gobierno de nuestro país, poniendo en la cuerda floja las relaciones y la cooperación entre el Reino de España y el Reino de Marruecos, ahí la activista se ha pasado. Porque ni España tiene culpa de que Marruecos la haya sacado del país injustamente, ni tampoco de la situación actual de su zona, una vez que nuestro país asumió la independencia del Sahara.

Si de algo hay que culparse es de permitir a las autoridades marroquíes que esta mujer bajase del avión sin la documentación reglamentaria: he ahí la habilidad diplomático-administrativa que nos hubiera ahorrado todo este jaleo, justicia incluida en el ajo, pues esta mujer se nos muere de un momento a otro. Además, esto ha resultado ser un quebradero de cabeza: los jueces debaten sobre si es legal o no alimentar a la fuerza a esta mujer, mientras que los médicos tienen claro que el derecho a la vida está por encima del derecho a la libertad personal, por lo que llegado el caso, alguno habrá que le dé un platico de lenguado a la señora Haidar.

Sea como sea, el mundo se nos hace más complicado de practicar: los gobiernos destinan más presupuesto nacional a salvar bancos de la crisis (5 %) que a limitar las emisiones de CO2 (1 %); las democracias de mínimos vapulean a las de más historia con berrinches de niño consentido; los gobiernos desoyen la voz del pueblo…

Y mañana, ¿qué pasará?

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