12 de junio de 2010

El chocolate del loro

Todo el mundo (en televisión, en la radio) está utilizando esta frase que yo, ignorante confeso, hasta hace pocas semanas no había oído antes. Así que, cerciorándome de que no había error ninguno en la dicción de quienes la empleaban, decidí buscar el significado de esta frase, y después de “guglear” conseguí una explicación convincente: ésta viene a hacer referencia a la conclusión a la que llegó una familia aristocrática tras pensar en cómo podrían reducir sus gastos (¿les suena?): solo se podían ahorrar la ración de chocolate del loro.

A mí me sorprende un poco cuando se habla de que reducir pequeños gastos es hablar del chocolate del loro, es decir, que no suponen realmente un esfuerzo en el ahorro y que no sirven para nada. Permítanme que responda a esta frase hecha con otra que dice mi madre: “gota a gota se hace un cirio pascual”.

Una gota, por ejemplo, el mundial de fútbol que se está jugando ya en Sudáfrica. ¿No estábamos en crisis? El pasado 8 de junio 35.000 personas abarrotaron el estadio de la Nueva Condomina, en Murcia, para ver a la selección española de fútbol jugar contra la de Polonia. Vamos a ver, ¿para esto no hay crisis? Sigo con la selección. ¿Cuánto cuesta, por persona y día, la estancia en el país sudafricano? ¿Cuánto cuesta cada jugador, el entrenador, los técnicos, el médico, el fisioterapeuta, el cocinero, el estilista, los directivos de la federación, etc? Nunca ganamos el mundial de fútbol, no pasamos de cuartos, pero este año seguro que ganamos. Razón: los casi 600.000 € de prima que les han prometido a cada uno de los jugadores españoles. Permítanme otra vez, yo no veo la crisis.

Otra chocolatina: la subida de un 4% en la factura del servicio de energía eléctrica. ¿No están ya bastante jodidas las familias? ¿Realmente es necesario aumentar ese porcentaje, por pequeño que sea? En una factura media, puede que llegue a estar entre 4 y  6 € más al mes, un dinerillo que se puede invertir en otras cosas que pueden sacar de un apuro a cualquiera: el pan de una semana, por ejemplo.

Tabaco y alcohol subirán sus impuestos (mira, me alegro haber dejado el hábito del cigarrillo, aunque me cueste algo más la cervecica). Lo mismo hay quien se atreva a dejar de fumar y consuma menos o ninguno alcohol. Desde luego, quien con estos precios siga consumiendo una cajetilla diaria a razón de 3,40 de media va a ver mermada su economía en casi 100 €, sólo fumando. Por otro lado, si los bares aplican la subida a los precios de las copas se van a encontrar con un efecto rebote: promoción del botelleo (que no botellón, que ya hemos dicho que eso es una botella grande) y descenso claro del consumo en pubs y discotecas. El verano es muy proclive a eso: atentos. Así que si nos ahorramos “pelas” en tabaco y alcochol nos lo agradecerá el bolsillo y la salud (amén del los servicios sanitarios).

Y, entre muchas, ésta (es que tengo sueño): incremento de las inspecciones de Hacienda. Pongamos en la calle a 5000 inspectores/as que vayan sacando el dinero en B que hay repartido por el país. Hagamos las cosas legalmente.

El chocolate del loro ayuda: gota a gota se hace un cirio pascual.

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