26 de julio de 2010

Malas prácticas periodísticas

El periodismo es un mundo fascinante, lleno para mí de cierta connotación romántica: investigación, fotos, calle, redacción… No llegué a estudiar esta carrera (me hubiera gustado) pero la vida ya tenía pensada para mí otro camino. No obstante, como diría Espinete, “nunca es tarde si la pizza es buena”. Lo tendré en cuenta para más adelante.

Hoy, me gustaría hacerme eco de una noticia que publicaba el sábado 24 de julio del presente año el diario El País. El artículo narra como la persecución mediática y administrativa de una funcionaria del Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha resultado ser nefasta, precisamente, para la prensa y la Administración de Obama.

Les resumo mucho: una persona publica una entrada en su blog en la que presenta un vídeo de dos minutos, manipulado, sobre un discurso de la señora Sherrod en el que se daba entender de que esta mujer (afroamericana, para más señas) había discriminado años atrás a un granjero blanco por ser blanco.

Y sin pensarlo dos veces la Administración la destituyó y despidió de su cargo y muchos medios de comunicación del país, entre ellos la famosa cadena Fox, sacaron de ella provecho a base de titulares y noticias que, claramente, han sido difamatorias.

La señora Sherrod, solo después de que le invitaran a dimitir forzosamente y sin que nadie le escuchara, ha demostrado con pruebas contundentes que todo este lío ha sido un terrible error y que más bien ella dijo todo lo contrario en el discurso de 45 minutos pronunciado en marzo en Georgia en una reunión de la NAACP -la principal organización negra. El vídeo completo, el discurso escrito y el testimonio del granjero blanco, Roger Spooner, al que ella hacía referencia le dan la razón a Shirley Sherrod.

Resulta vergonzoso que ni periodistas ni funcionarios encargados de la investigación a su propia compañera hicieran algo tan esencial en su trabajo: contrastar los hechos. Nadie escuchó ni permitió defenderse a esta funcionaria cuando voluntariamente ofrecía el discurso completo por escrito.

De esta situación tendríamos que aprender todos los que hablamos u opinamos, tecleamos y divulgamos en la red.

El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs y posteriormente el secretario de Agricultura se han disculpado públicamente en rueda de prensa con ella, en nombre de la Administración de Estados Unidos y se le ha pedido reincorporarse a su puesto, pero, según recoge El País, la afectada no parece que esté muy por la labor, a pesar incluso de la disculpa personal del mismísimo presidente de USA.

No es para menos.

13 de julio de 2010

Un mal arbitraje

Lo normal, lo bueno, lo ideal hubiera sido que servidor les estuviera escribiendo unas líneas para hablar de lo bien que jugó la selección española de fútbol en el campeonato mundial que se celebró estos días en Sudáfrica. Lo sano hubiera sido poder contarles lo difícil que nos resultó ganar a la selección de Holanda por su calidad, elegancia y efectividad. Y lo esperable sería que no debiéramos hablar del árbitro porque no está en su papel el ser protagonista del encuentro.

Sin embargo, en contra de lo que hacen los medios hoy, no voy a hablar de la lección magistral de fútbol que nuestra selección le ha dado al mundo mundial (como diría Manolito Gafotas) en todos sus partidos, ni de lo antideportivo, violento, estúpido y sin-sentido del juego de la selección helvética, propio de matones facinerosos y de jugadores barriobajeros (con todo mi respeto a los jugadores de los barrios bajos de cualquier ciudad que lo hacen infinitamente mejor que estos holandeses).

Hoy, mis queridos amigos, les voy a hablar del árbitro: de Howard Webb; del juez designado por la FIFA (y en qué hora) para velar por la normativa en el desarrollo del encuentro , del juez que presumía en la prensa de lo que le molesta equivocarse, de su sabiduría al afirmar que un partido perfecto es aquel en el que no se habla de los árbitros, o que se excusa por ser blando con sus hijos ante las declaraciones de su mujer, quien se preguntaba cómo podía pitar la final de la FIFA World Cup cuando era incapaz de controlar a sus hijos.

El espectáculo que el árbitro y la selección de fútbol de Holanda dieron al mundo el pasado 11 de julio fue bochornoso. Los diarios deportivos, pasada la ya euforia propia del momento, empiezan a soltar ríos de tinta y de bits (en internet, se entiende) sobre la actuación del inglés, sus consecuencias (en los jugadores y en el partido) y sobre las reacciones de los contrincantes (España, de momento no ha hecho declaraciones, ni mu ha dicho sobre el colegiado ni sobre la selección naranja).

Personas de reconocido prestigio en el mundo del fútbol, como el holandés Johan Cruyff (ex-jugador, ex-entrenador del Barça y ex-seleccionador nacional de Holanda, son muy categóricas a la hora de hablar del partido del 11 de julio: “…se puede arbitrar mal, equivocarte, pero lo que no se puede es crear tu propia justicia y, peor aún, inventarte una aplicación demasiado personal del reglamento”, dice Cruyff para El Periódico.com. Alberto de Prieto, en su blog, Periodista y colegiado, escribe: “Ayer, de tanto que se empeñó en querer hacer ver a todos que él era más capaz que nadie de interpretar lo que estaba pasando en el terreno de juego, quedó, al menos, como un tonto.

Y es que la actuación del árbitro fue penosa. Ante loimages continuos embustes, protestas, faltas, patadas, juegos peligrosos y agresiones en toda regla (denunciables ante un tribunal penal) cometidos por los jugadores de Holanda (de la que se podría decir que fue seducida por el “lado oscuro de la fuerza”) el colegiado inglés fue claramente injusto al no seguir el reglamento a la hora de sancionar estas actuaciones. Espero y deseo que la FIFA tome cartas en el asunto y compense al equipo español por el arbitraje que se administró en el terreno de juego, pese a la bien merecida victoria (aunque a la cínica selección holandesa le fastidie).

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter dijo respecto a las decisiones arbitrales en declaraciones recogidas por La Vanguardia.es : “Es el aspecto humano del juego. Si se pudiera controlar de un modo científico se acabaría el debate. Hay que aceptar los errores, tanto de los árbitros como de cualquier persona que interviene en el juego”.

Se ve que el hijo de este señor no juega al fútbol o, al menos, ningún jugador le ha plantado una patada en el pecho como la que De Jong le propinó a Xavi Alonso a la media hora de partido (me remito a YouTube para ilustrar este ejemplo o al enlace proporcionado dos párrafos arriba). No obstante, dice el rotativo español, “el próximo día 21 habrá una reunión en Cardiff (Gales) sobre el uso de la tecnología de meta y sus conclusiones serán examinadas por la IFAB (International Football Association Board) en octubre.”

A mí solo me queda felicitar a los jugadores, al entrenador y a todo el equipo técnico de la Selección Española de Fútbol por el trabajo realizado, por escribir con letras de oro en la historia del fútbol internacional el nombre de España, por demostrar al mundo la calidad de nuestros jugadores, del saber jugar en equipo, por conseguir aflorar sentimientos comunes que hacen que nos sintamos orgullosos lo que somos.

Al final va a ser cierto que “con la selección ganamos todos” y que ‘nothing is imposible’.