19 de marzo de 2011

Un mundo en cambio

Hace unos días me fijé que la frecuencia de artículos que he publicado, desde que inauguré este humilde blog personal, ha ido disminuyendo con el paso del tiempo. No puedo decir que este hecho esté en relación a la desmotivación ni a la falta de gusto por teclear para aquel que se aburra más que yo y decida leer lo que pongo; más bien he llegado a la conclusión de que con el tiempo, las responsabilidades y las preocupaciones personales pesan como un yugo que te limita la cantidad de tiempo que puedes dedicar a ciertas actividades.

Pero, pese a todo eso, cada vez que me he sentado delante del ordenador para leer la prensa o frente al televisor he visto o leído alguna crónica o tema que me hacían pensar “esto estaría bien comentarlo en el blog”.

Los acontecimientos de las últimas semanas, la crisis financiera mundial, las revoluciones en Túnez, Egipto, Libia, el aumento de los precios de los combustibles derivados del petróleo, el terremoto y tsunami de Japón y la posterior catástrofe nuclear, me ha hecho pensar en que quizás estemos asistiendo al inicio de un nuevoimage orden mundial.

Para mí, que los habitantes de los países del Magreb y oriente medio se alcen en contra de la opresión irracional y egoísta de sus dirigentes en un “basta” definitivo y que el pueblo quiera conducir el futuro de sus naciones hacia un modelo de gobierno democrático es un hecho que se debe apoyar y que marcará un punto de inflexión en la Historia.

Por otro lado, soy de la opinión de que los precios de la gasolina y el gasoil, y los acontecimientos nucleares derivados del tsunami que ha deteriorado seriamente los reactores de una central nuclear de Fukushima en Japón deben ser el revulsivo necesario para que se produzca otra revolución mundial en la búsqueda y la exigencia del desarrollo a gran escala de os instrumentos necesarios para producir energía limpia y barata.

Un cambio en el mundo; un tren que no podemos perder, una oportunidad que debemos aprovechar para tomar las riendas de nuestro propio destino como planeta, como única manera de salvaguardar los Derechos Humanos, el equilibrio internacional y el equilibrio con la madre Tierra.

Imagen: Greenpeace.

2 de marzo de 2011