13 de mayo de 2011

Terremoto

Lorca está en coma.

En stand by, como en un eterno domingo, el municipio de Lorca, en la Región de Murcia (España) pasa estas horas posteriores a un doble terremoto devastador.

Es difícil conducir por “la ciudad de los mil escudos”, no porque en sí el tráfico esté complicado, sino porque a diestro y siniestro encuentras con asombro edificios resquebrajados por grietas que el seísmo dibujó en sus fachadas de forma caprichosa, porque las calles aledañas a las vías principales están colapsadas por los escombros y cascotes, restos de las cornisas y fachadas caídas.

Las casas están claramente abandonadas, nadie está viviendo en estos momentos en ellas. La ciudad está habitada pero al mismo tiempo desierta. La vida no puede ser normal.

Bajando del coche, y caminando con miedo en mitad de las calles (en mitad, para evitar un fatal destino a la sombra de cualquier edificio) sorprende ver las verjas que guardan los comercios desencajadas, las botellas de un supermercado amontonadas en el suelo del pasillo de refrescos, las fachadas marcadas de rojo, amarillo o verde (código de colores que indican si la construcción es habitable, ha de ser reformada o derribada).

El trasiego de ambulancias se mezcla con el sonido de las sirenas y el motor de las aspas de un helicóptero. Los campos de refugiados organizados por la Cruz Roja, Protección Civil y la Unidad Militar de Emergencias albergan a miles de personas que, sin embargo, tienen el mismo rostro.

Muchas no han dormido desde hace más de veinticuatro horas; otras hacen cola ante los puestos administrativos para solicitar cama y víveres;  todos hablan de lo mismo: del fatídico día 11 de mayo, del dónde estabas cuando la tierra tembló y todo se vino abajo.

No soy capaz de imaginar lo que significa que te cambie la vida en 5 segundos.

En 5 segundos ocho personas (entre ellos un menor) murieron, cientos resultaron heridos y unos diez mil (se dice pronto) pasaron de tener casa o a la incertidumbre de si podrán o no volver a entrar en ellas.
La fuerza de la Naturaleza no hace distinciones entre ricos y pobres, entre lo humano y lo divino. Un cura católico firma una nota a la puerta de su parroquia:

La iglesia está en ruinas. No podrá ser utilizada en años.

AltarRuinas de la iglesia de Santiago (Lorca), destruida por el terremoto de 11/05/2011

Lorca renacerá, como el ave fénix de sus cenizas. Seguro. Ánimo.

Fotografía: “Altar mayor”. Autor: Pablo Alcolea
http://www.flickr.com/photos/encespaico

6 de mayo de 2011

Bastante bien estamos

He hablando por teléfono con un buen amigo esta tarde que me comentaba lo bastante liado que andaba en estos días con el trabajo. Alegre, por un lado, por poder sentirse cansado de trabajar, pero molesto, por otro, por cómo algunos de sus clientes suelen solicitar sus servicios.

Algunos de sus clientes son partidos políticos, que encargan a su empresa los productos que se va a distribuir en nuestro país relacionados con la publicidad de la campaña electoral. El origen de su queja no es tanto por el volumen de trabajo sino, más bien, por los tiempos. Al parecer, encargan la fabricación de estos productos demasiado tarde; tan tarde que tu jornada laboral deja de ser de 8 horas para ser de 12 horas y así cumplir con las fechas de entrega.

En tono divertido, continuaba mi colega diciendo que no se explicaba la magnitud de la descoordinación que al parecer existe en los partidos con respecto a la cuestión de la publicidad impresa. Decía que, sabiendo con meses de antelación cuándo son las elecciones, cómo era posible que hicieran un pedido con tan poco margen de tiempo, en algo que debería estar muy bien programado y, además, listo desde mucho antes de que se inicie la pegada de carteles.

“Si no saben organizarse para preparar unas elecciones, ¿cómo van a saber organizarse para dirigir un país? Bastante bien vamos para lo que podría ser. Y no son unos: son todos.” No son palabras textuales, pero si muy cercanas. Y es cierto, teniendo en cuenta que la organización de un partido político está bien estructurada, con funciones muy bien delimitadas, parece mentira que se llegue a tal calibre de aparente descontrol.

050511-elecciones-municipalesMientras escribo estas líneas se acaba de dar el pistoletazo de salida de una campaña electoral que ha estado antecedida por dos cuestiones que empiezan a cansar a la opinión pública: la crisis y Bildu, y en estos quince días me parece que vamos a sufrir más que en otras ocasiones.

Pienso que en estos momentos todos deberíamos dar un auténtico ejemplo de democracia y abrir nuestros oídos, nuestros ojos, nuestra mente…. y luego leer, ver, escuchar, para después, meditar bien qué papeleta introducir en el sobre. Creo que es obligación de todos el ser responsables con la elección de quienes nos gobiernan, porque todos, nos guste o no, vamos en el mismo barco.

Solo los ciudadanos responsables con sus deberes podrán exigir responsabilidades a quienes, sentados en los escaños, les representan.

Ilustración: J.R. Mora. www.jrmora.com