9 de junio de 2011

En camas de adormidera

Está pasando. El sistema político, sus círculos de poder, sus pilares están siendo sacudidos por el pueblo.

Pretenden seguir cantando la misma canción, con distinta letra pero de igual melodía. Una melodía hipnótica, narcótica, cuyas notas entonadas inducen al sueño, a la relajación, a la docilidad como si de ovejas en un rebaño se tratara.

Pero ya no sirve. Los ciudadanos están despertando. No son unos pocos, son los primeros; los primeros en despertar sobre las camas de adormidera donde los Morpheo de la política nos acostaron. Después de caer en sus brazos, ellos nos hicieron reposar allí, en un intento de aletargar nuestra inconsciencia para prolongar su poder, para hacerse fuertes en el "para el pueblo pero sin el pueblo".

Morpheo, enganchado al poder, no se da cuenta de que Zeus le amenaza  con su rayo fulminador. Es su marioneta. Cuando esté desgastada, cortará sus hilos y la dejará caer a su suerte. La olvidará por otra con hilos más resistentes, que pueda atontar a la gente.

Mas será demasiado tarde. Los pocos que despertaron han hecho demasiado ruido, han roto el sueño de otros muchos y les han contado lo que han visto y oído. Rabiosos, han machacado con sus manos las flores de la adormidera, han roto el encantamiento, han frotado sus ojos para ver bien la realidad. Las bellas melodías, las encantadoras mentiras en sus letras ya no hacen su efecto. Morpheo y Zeus nos han mentido. Ya no somos el pueblo, somos sus esclavos.

¡Despertad! ¡Despertad también vosotros! Salid a la calle, criticad sus argumentos y escudaos de sus lenguas viperinas. Participad de la democracia, jugad con las reglas de su mismo juego. Sois el Pueblo. Hacedles escuchar y cumplir nuestra voluntad. Habladles de vuestra vida, de vuestras experiencias, de vuestros hijos, de vuestras necesidades. No le contéis vuestros miedos, pues estos alimentarán su discurso.

No os dejéis engañar. Sed conscientes de vuestro propio destino, del camino que habéis emprendido, sed buenos compañeros de viaje, tripulantes del mismo barco. Llevemos la nave a buen puerto, remad juntos.

"North Bull Island"
Autor: Pablo Alcolea

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