29 de diciembre de 2011

Por nuestro bien, o no

Echando la vista atrás, revisando los artículos escritos desde que empecé esta aventura como blogger (lo de blogger es un decir), me daba cuenta de cómo ha ido espaciándose la cantidad de entradas realizadas en cada año, así como la ironía empleada en cada escrito.

Quizás sea por la madurez, quizás sea por la falta de tiempo, la falta de ganas, la crisis... lo cierto es que cada vez noto más irrelevante lo que escribo cuanto más serio es de lo que hablo. Quizás por eso, el número visitantes ha descendido, las interacciones con el lector que pudiera tener ya no existen y este blog ha quedado reducido a un conjunto de bits sin ninguna relevancia para los más de 2.500.000.000 de personas que navegan a diario por Internet.

Esto también tiene sus ventajas: como nadie te lee, como nadie que te visita, uno se siente con más libertad para escribir lo que realmente le pasa por la cabeza, sin pelos en la lengua, haciendo un uso libre, aunque también medido, de su libertad de expresión.

Sin embargo, no es posible hacerlo en muchos otros países de tradición democrática, donde las telecomunicaciones están vigiladas, con la excusa de mantener la seguridad nacional, hasta un punto que roza lo molesto.

CIPER, el Centro de Investigación e Información Periodística de origen chileno, se autodenomina institución independiente y lleva a cabo reportajes de investigación “de acuerdo a principios de máxima calidad e integridad profesional”. Para ello, realizan sus propios trabajos procurando que los documentos que se obtengan por la vía de la investigación legal y moralmente aceptada estén puestos a disposición del público sin restricciones.

El equipo, formado por unas siete personas entre dirección, editores, periodistas y webmaster, me recuerda en cierta manera a los personajes de la revista Millennium, de la famosa trilogía del mismo nombre del desaparecido Stieg Larson, cuyos artículos iban más allá de lo que haría cualquier otra publicación, aunque arañando un poco en el sensacionalismo. No puedo decir lo mismo en este caso porque no conozco todavía toda sus publicaciones, algo que hemos de reconocer llevaría mucho tiempo como para formar una opinión propia.

Lo que realmente me ha llamado la atención de su site es la sección multimedia de su web  donde se encuentra un mapamundi con una interesante relación de países desde los cuales se diseñan acciones relativas a la monitorización de las telecomunicaciones (internet, telefonía móvil, análisis de voz…).
Una famosa organización que todos conocen por su tendencia a publicar material comprometedor y de supuesto interés para el público, es la principal fuente de información de la cual se nutren en CIPER para diseñar este interesante mapa del mundo vigilado.

Desde hace unos años, parece imposible no pensar que no estemos siendo vigilados, controlados y manipulados por las grandes agencias de servicios secretos, los gobiernos, la industria en general. Los periódicos, la radio y la televisión fueron los primeros mass media que se utilizaron para manipular la opinión pública y, pasando por la incorporación de internet en este ámbito (FB y Twtter en los últimos tiempos), hemos ido claramente de la manipulación al control de nuestra propia vida, por nuestro bien, o no.

Les recomiendo que hagan una visita a estas webs. Entretenido es, desde luego.

2011-12-29

6 de diciembre de 2011

El menos cumún de los sentidos

El 11 de mayo de 2011 dos terremotos de 4,5 y 5,1 grados en la escala Richter, con epicentro superficial situado a dos kilómetros de la ciudad murciana de Lorca (España), sembraron el caos y la destrucción en esta villa milenaria.

Los daños fueron cuantiosos: 9 personas murieron a causa de los desprendimientos de cornisas y derrumbes, miles de personas perdieron sus casas, sus recuerdos; vieron en pocos segundos como su futuro se hundía ante sus ojos; años de esfuerzo y ahorro, penas y alegrías, el núcleo sobre el cual iniciaron una nueva vida cayó para hacerse añicos cual vaso de cristal al estrellarse contra el suelo.

A fecha de hoy, Lorca todavía no ha conseguido alojar en nuevas viviendas a la totalidad de las víctimas que perdieron sus hogares y que no tienen alternativa; las que ya lo han conseguido lo han hecho en casas prefabricadas.

La reconstrucción ha comenzado, todavía se derrumban controladamente algunos bloques o casas que en un principio fueron evaluadas como no dañadas gravemente. La actividad comercial se ha trasladado a la calle; los bajos comerciales no se pueden utilizar en muchos casos hasta que las reformas no terminen y hagan segura su habitabilidad. Del desastre, incluso, se "saca punta" y el Ayuntamiento organiza rutas turísticas para enseñar a visitantes y curiosos cómo los seísmos afectaron a la ciudad, rica en patrimonio histórico.

Pero lo que más me duele ahora, después de las campañas de solidaridad, del vuelco nacional y regional para con estos compatriotas, de la puesta en marcha de campañas que atienden a la evolución del año y sus acontecimientos (como puede ser ahora la campaña de navidad para la recogida de juguetes para niños); después de todo el compromiso social mostrado, lo que más duele o indigna es descubrir en los periódicos la falta de escrúpulos de los bancos:

La Verdad
Murcia, 06/12/2012

Las ayudas a las víctimas que desde el gobierno central y el regional se están gestionando, ahora resulta que en vez de ser empleadas para ayudar a la reconstrucción o reparación de las viviendas de estos ciudadanos, los bancos las están empleando en la reparación de las grietas de su capital, diciendo a los destinatarios de estas ayudas que el dinero recibido se lo van a cobrar para saldar aquello que adeudan de sus respectivas hipotecas. Pobres bancos, ellos también sufren. De qué les sirven un montón de escombros si no lo pueden vender.

Si bien, el alcalde de la ciudad está haciendo de intermediario entre los intereses de las familias y los de los bancos y según declara al diario murciano La Verdad, ya se ha llegado a acuerdos y al planteamiento de soluciones para cada caso con altos cargos de las entidades bancarias.

Y es que existe una moral general y luego la moral de las entidades financieras, quienes se rigen por el único principio válido (tan oscuro y negativo que llevaría a la autodestrucción del ser humano como especie): el yo. 

Por suerte, siempre surge alguien con sentido común, aunque éste suele ser el menos común de los sentidos.

Detalle de los daños ocasionados por los terremotos a un edificio en la entrada a su garaje.
Fotografía: Pablo Alcolea