9 de febrero de 2012

Desatendiendo lo esencial

Cuando la crisis toca a una familia, el ambiente en casa se vuelve gris, de ese tipo de gris que uno solo encuentra en fotografías en blanco y negro.

Papá y mamá discuten por todo. El dinero escasea y ha endurecido las condiciones de vida, el bienestar personal y familiar, que a ellos tanto le duele. Se centran en trabajar, y trabajar, y trabajar, y trabajar… si pueden, mientras buscan “lujos” de los que se puedan prescindir para avanzar un agujero en el cinturón por el que cada vez se sienten más estrangulados.

La erosión desgasta las sonrisas, que se tornan amargas como la tónica que riega la ginebra con las que se ahogan las penas en la cocina. La felicidad es un mero estado que forma parte de una pantomima gestada en la oscuridad del dormitorio conyugal para sedar o despistar el intelecto del más pequeño de la familia.

Tú, consciente de la situación, abrumado por la información que internet, la radio o la tele vomitan constantemente, te sientes apartado, descuidado, no atendido. Encerrado en tu habitación tratas de evadirte a tu manera, sólo; estás creciendo, ya no eres un niño.

En diciembre tu padres se convierten en ogros: has cateado cinco. Ni se lo piensan, ni te preguntan. Ellos solo sentencian: eres culpable.

Pero lo que no te puedes imaginar es que sean capaces de negar su responsabilidad en tu fracaso, ya no en la escuela, en el instituto, si no en la vida que te espera. Tu fracaso es su fracaso. Tu error pesa más sobre ellos que en ti. Aunque lo peor es el cinismo con el que lo viven. Es lo que más te joderá; no lo dudes.

En el 2012, poderes ocultos, intereses políticos y financieros seguirán esculpiendo a golpe de reforma un modelo de sociedad deprimida, apática, triste, oscura. Aún no lo sabes, pero serás muñeco de trapo en manos caprichosas que quienes no han conocido más dolor que el de no poder ganar más dinero.

Te encontrarás tirado en la cuneta, pero no te rescatarán, porque se han desentendido de ti. Eres un lastre, un fracasado. ¿Qué hiciste con tu vida para llegar aquí?

Tumbado, “un lunes al sol”, susurras mientras le das una calada al cigarro: “La Educación es esencial. Lo es todo”.

El café también es amargo.