26 de agosto de 2012

Protesta flamenca en Bankia

Ya saben ustedes lo que dice el refrán sobre arranques de caballo (paradas de burro). Pues algo de esto pasa con la mayoría de los blog, que se inauguran con mucho ánimo y que, conforme pasa el tiempo, acaban convirtiéndose en legajos digitales abandonados a su suerte en el ciberespacio (este sustantivo ya no sé si se dice, lo sustituiré) en la nube.

Confieso que igual comencé a escribir un verano como este por aburrimiento, pero que, aunque conservo la misma ilusión que entonces, ya no puedo rescribir con la misma regularidad. De igual modo me he vuelto un poco más serio, algo más comprometido, más reivindicativo de acuerdo con la situación que se vive en la actualidad. Quizás sea porque tener un espacio donde decir lo que quieras, lo que piensas, sin que te corten para ir a publicidad o sin que te cobren una pasta por atender tu llamada, es todo un lujo. También es cierto que un espacio de estos lo puede tener cualquiera. Es más, la red está llena de blogs mil pares de veces mejores que este, no lo pongo en duda.

En fin, bueno, a lo que iba (del IVA ya hablaremos el mes que viene, cuando suba, otra vez). El caso es que esta mañana de domingo me he levantado no me he acostado y me he puesto a escuchar la tertulia de la radio (otro signo de que te haces mayor es que dejas de escuchar la publicidad de la Cadena 40 para auto-torturarte con las noticias de la mañana (que ya hay que ser imbécil para chupar informaciones amargas tal y como está el patio). Hablaban (para variar) de la crisis, puta crisis, y de las medidas de protesta o desobediencia civil que tan de moda se está poniendo este verano. Sale entonces a colación un vídeo con un flasmob en una oficina de Bankia (Bankia es un banco de capital español, resultado de la fusión de varias entidades, que pasó de ser la niña guapa a la más fea del baile en cuestión de meses y a la que tenemos que rescatar entre todos).

El flasmob en cuestión es muy interesante, pues se trata de una bulería de composición original interpretada a capella por un "cantaor" y por una bailadora solista a quien se le irá sumando a la danza el coro. Ya me imagino cuál es la conversación del director de la oficina (antigua Caja Madrid) a quien se le ve llamando por teléfono al principio del show: "¿Policía? Me han montao un tablao flamenco en la oficina". El resto de empleados actúan con resignación e incluso con cierta sorpresa.

Artísticamente no tiene desperdicio y satíricamente tampoco, así que les brindo la posibilidad de verlo y deleitarse con arte español al servicio del pueblo. En el fondo me recuerda a los rapapolvos que mi madre me echaba, en ocasiones casi cantando, cuando no recogía el cuarto.

Va por ustedes.

No hay comentarios: