24 de agosto de 2013

"Un twitter" lo tiene cualquiera

Escribo para acallar las voces de la conciencia (verdaderamente tengo miedo de tener más de una y declararme de "personalidad múltiple").

Aunque desaparecido desde hace algún tiempo, sigo al pie del cañón, pegado a la actualidad como se pega la lengua al congelador (no lo intenten; duele) aunque seducido por los 140 caracteres del microblogging (madre mía, como me pille la R.A.E.). Diríamos que este último tiempo no me ha dado para más, ni para menos.

Estos días (ayer y hoy, no sé si también será mañana), se está "retuiteando" y comentando mucho las declaraciones de la alcaldesa de Cádiz. Se las pongo:



La alcaldesa ya se ha ganado una letra en más de una chirigota de carnavales con las declaraciones del vídeo. "¡Quilla, mu bien!".

Pese a la equivocación manifiesta (Twitter es de uso gratuito) y la posibilidad de haberse colado una segunda vez (existen puntos de conexión a redes inalámbricas gratuitas), en el fondo la alcaldesa tiene razón: no siempre damos prioridad a lo que realmente necesitamos.

Hubiera Teófila Martínez acertado más si, en vez de meterse en berenjenales 2.0, hubiera utilizado en su argumentación el ejemplo del tabaco y las cervezas. Para la gente, es más fácil entender que se pueda criticar que se vean personas pidiendo caridad para comer, pero que no prescinden de gastos para tabaco y copas. Y quien dice para alimentarse, puede hablar de otros gastos de igual importancia (ahora que viene la vuelta al cole, pongamos los gastos en material escolar, aunque esto daría para otro tema).

La primera edil de Cádiz tiene razón al lamentarse de estas situaciones, pues los recursos son limitados y siempre hay quien los necesite con urgencia. Y claro, puestos a elegir a quién dar de comer, si a quien no tiene o tiene un poco pero se lo gasta en banalidades, hay que decir la verdad, yo se lo otorgaría al primero.

Tabaco, alcohol, conexión a internet (fija o móvil), telefonía móvil para toda la familia, caprichos...son gastos de lo que uno puede prescindir si está pasando necesidad. Y es posible que todos conozcamos a alguien que, estando en situación delicada, no hace el esfuerzo por prescindir de gastos superfluos y abuse de la confianza o buena voluntad de familia, amigos o instituciones para vivir como antes.

Puede que no consigas ahorrarte más de 100 o 120 euros al mes (y siendo benevolente), pero es suficiente gesto para merecer la solidaridad de todos.

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